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La IA no me reemplazó, me reasignó a un rol que no quería.

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Nadie te lo va a decir antes de implementar inteligencia artificial: puedes terminar trabajando para ella.

A mí me pasó. Trabajaba con modelos de punta, y corría implementando el más nuevo en cuanto salía. Cada modelo nuevo me daba mejor calidad; esa calidad me hacía producir más rápido y el ciclo se repetia.

Así, entre más le delegaba a la maquina, más terminaba revisando yo.

Seguía dirigiendo y diseñando, pero eso no se comparaba con la carga de supervisión que ahora llevaba. Sin haberlo decidido, me había convertido en lo que nunca quise ser: el supervisor de tiempo completo de una máquina.

Lo que me faltó fue lo que hoy hago por otros: detenerme antes de implementar. No preguntar qué puede hacer la IA, sino qué debía seguir siendo mío.

Ingenieria para el negocio

Si yo hubiera aplicado Ingenieria de Procesos, la IA habría trabajado para mí y no al revés. Con ingenieria, rediseñas el proceso pensando primero tú rol y el rumbo al que quieres llegar. Eliges qué tareas tiene sentido automatizar, cuáles no, dónde termina la máquina y empiezas tú. Así te aseguras de que las herramientas te lleven al lugar que escojiste.

La IA no llegó a reemplazar personas

Bien aplicada, la IA no viene a reemplazarnos, viene a reasignarnos, a subir al dueño de operador a director. Pero esa reasignación se tiene que diseñar.

En Nojarix trabajamos así, definimos juntos el proceso, para que termines en el lugar que solo tú puedes ocupar: el de dirigir. Si crees que lo que hacemos puede ayudarte, platiquemos. Agenda tu diagnóstico.